| |

Barcelona. 1970
Jaume Parera es un artista sobrio e inteligente. Su trabajo advierte de una sensibilidad que le conecta con las líneas maestras del debate estético contemporáneo. El mismo artista afirma: "mi trabajo tiene la intención de definir el cuerpo humano como un terreno muy fértil donde poder mostrar todas las incapacidades, sufrimientos y contradicciones del ser humano. Un cuerpo que se presenta reconstruido, que escapa de sí mismo ocultando su rostro o desdoblando su imagen, y que se escenifica bajo un comportamiento animal. Una reflexión en torno a la idea de segunda piel o arquitectura del cuerpo, una piel que actúa como elemento comunicador entre el mundo interno del ser humano y el exterior que le rodea. Se plantea una búsqueda de autoconocimiento y un intento de proyección de identidades. Idea de transformación, mutación, metamorfosis, prolongaciones del cuerpo".
Respecto a los manejos representativos que ocupan la realidad como escenario aclara que. "me interesa construir un espacio narrativo donde la representación de la realidad sea cuestionada. Busco imágenes de máxima tensión que inciten a entrar en el contexto que proponen. Todo esto sucede en una distancia mínima que divide la ficción de la realidad, que provoca escenas de una falsa verdad. Se fusionan conceptos aparentemente contrarios como la diversión y el aburrimiento, la violencia y la seguridad, la libertad y la opresión, que se manifiestan en un mismo espacio y tiempo". Su procedimiento se centra en el coleccionismo de imágenes que le permiten la creación de archivos. En este sentido advierte: "Colecciono de forma descontrolada gran cantidad de imágenes extraídas de revistas y periódicos, con referencia a algún siniestro, accidente o desastre ecológico, tan común en nuestras noticias. Estas imágenes funestas y un tanto irónicas son la base de datos para futuros proyectos y obsesiones venideras. Imágenes que utilizo en un extenso proyecto de dibujos que se esconden bajo el título de "felices desastres" imantados en mi mente. En estos dibujos, el orden natural de nuestro espacio vital se muestra tremendamente alterado, trastocado y dislocado. Perdemos toda referencia de la realidad a la que irremediablemente pertenecemos, por lo que nos sentimos desubicados y desplazados por una naturaleza que se revela contra nuestro incesante ataque y desprecio".
A.I.S





|
|













|
|

|