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Badajoz, 1979
Existe una liturgia que va más allá del carácter ancestral de las fiestas tradicionales de los pueblos: la vida nómada de los feriantes. Van y vienen de posta en posta, vendiendo ilusión, alegría, noches de luces. Llenan un espacio que luego se vacía. Y vuelta a empezar en otro lugar, en otro ambiente y en otro tiempo. Viven en los límites de la ciudad, que no es un guión cinematográfico, sino una de las temáticas de la fotografía de Nacho López Fuentes.
Director de fotografía de cine y autor de cortometrajes, le apasiona la luz, el cielo limpio y la atmósfera del día iluminando los momentos desoladores antes del desaparecer lejano de los objetos móviles. Los camiones de los feriantes unen espacios, los que se vacían y se llevan como en una suerte de batería reciclable y dejando la huella, los rastros, presentes en el suelo. Y un aire empalagoso y triste a pesar del cielo (azul brillante en "Limites de la ciudad", 2006) recordando paisajes de los grandes autores norteamericanos. La alegría y la tristeza suponen un gran contraste en esos espacios, en los límites de la ciudad que muestran. Es como una maldición que les persigue.
J.H.




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